Entre la espada y la pared: la situación de los migrantes sirios

Entre la espada y la pared: la situación de los migrantes sirios

Por Rita del Pilar Zafra. Bachiller en Derecho por la PUCP y estudiante de la Maestría en Derechos Humanos de la misma casa de estudios. Investigadora del IDEHPUCP.

En las últimas semanas, las noticias han estado repletas de información sobre la crisis migratoria entre África y Europa. El punto culminante ha sido la foto de Aylan Kurdi, un niño sirio de 3 años de edad, encontrado muerto en una playa de Turquía. La foto de Aylan y las demás fotos de miles de personas que huyen de Siria grafican la realidad humana más cruenta. La migración (forzada) no es reciente, aunque en los últimos años se ha incrementado en proporciones dramáticas, sobre todo en el caso de Siria. Actualmente, hay más de 4 millones de refugiados provenientes de Siria en tan sólo cinco países: Turquía, Líbano, Jordania, Irak y Egipto.[1]

Históricamente, las personas siempre se han desplazado fuera de las fronteras de los Estados en los que residen. En 1947 se creó la International Refugee Organization (IRO). Esta organización tenía el objetivo de solucionar el problema de los refugiados en Europa luego de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, esta organización tenía un mandato delimitado y debía terminar su labor en 1950. Posteriormente, en 1950, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas decidió crear la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), inicialmente como un órgano subsidiario de la Asamblea general y por un periodo de 3 años.[2] En ese sentido, resulta claro que al momento de su creación el problema de los refugiados era visto como un problema temporal.[3] Hoy queda más que claro que no lo es.

  1. ¿Migrantes o refugiados?

Sin embargo, es necesario aclarar una cuestión preliminar: ¿Cuál es la diferencia entre un migrante y un refugiado? Un refugiado tiene un estatuto especial en el Derecho Internacional. Según la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, un refugiado es la persona que cumple con las siguientes características:

  1. Tener fundados temores de ser persecución.
  2. Dicha persecución tiene que tener como motivos su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas.
  3. Debe encontrarse fuera del país de su nacionalidad.
  4. No puede o, a causa de dichos temores, no quiere acogerse a la protección de tal país.

El estatuto de refugiado es propio de la persona que recoge dichos requisitos y el Estado que la acoge sólo lo reconoce. Sin embargo, el reconocer a las personas como refugiado implica que el Estado tiene ciertas obligaciones respecto de la misma. Por lo tanto, los Estados prefieren hacer uso del término “migrante”.[4] Sin embargo, esto no significa que los migrantes no tengan derechos, como bien lo ha afirmado la Corte Interamericana de Derechos Humanos.[5]

De acuerdo a la definición de refugiado esgrimida en líneas anteriores, los conflictos armados no figuran dentro de los supuestos/ motivos de persecución. No obstante, en los contextos de conflictos armados puede darse persecución en los términos de la Convención de 1951. Por ejemplo, en el caso de las personas que huyen de Siria, dicha persecución tendría motivos religiosos.

Las críticas que reciben las personas que deciden huir de África con destino a Europa ponen en evidencia una dimensión del problema que normalmente permanece invisible: la situación de la que están huyendo. En sí, el problema “migratorio” no se reduce únicamente a la falta de acogida de ciertos países. El problema tiene dos caras: en primer lugar, las razones por las cuáles estas personas huyen de los países en lo que residen y, en segundo lugar, la política de acogida o rechazo de los países a los que se dirigen.

  1. La huida del infierno

Decidir salir del país en el que uno siempre ha residido, con o sin su familia, no es una decisión sencilla. Implica dejar el trabajo, las relaciones familiares y sociales, la tradición cultural, la sociedad en la que uno ha crecido atrás. Esta decisión es más difícil aún si se toma en cuenta que las personas que están huyendo de Siria y buscando ingresar a Europa no tienen un futuro asegurado en dicho lugar.

¿Qué puede ocasionar que una persona o personas tomen la decisión de enfrentarse a todos los peligros que implica intentan llegar a Europa? El problema no es sólo el lograra que el Estado de destino los acoja, sino también se enfrentan a un sinfín de problemas para tan sólo llegar a su destino. La mayoría de las personas que salen de África, no llegan a su destino, sobre todo niños y mujeres.[6] La respuesta es clara: si uno vive en una situación en la cual no tiene nada, en realidad no hay nada que perder.

La mayoría de los refugiados, como en el caso de Aylan Kurdi, provienen de Siria. Este Estado actualmente está inmerso en un conflicto armado interno que empezó en el 2011. A este escenario se ha sumado la aparición del Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés). Los métodos especialmente crueles que utiliza ISIS en su persecución de otros grupos religiosos, especialmente los kurdos o los musulmanes que ellos consideran no lo son realmente, ha convertido a Siria en sinónimo de muerte para muchas personas.[7]

En ese sentido, cabe mencionar que los conflictos armados constituyen una de las causas más importantes de desplazamientos de grandes masas de población.[8] La situación general de inseguridad y vulneración de derechos humanos genera que las personas se vean obligadas a migrar. Lograr una plena vigencia de los derechos humanos es requisito indispensable para evitar estas migraciones masivas. Como afirma Cançado Trindade:

Para esto hay que examinar las causas de los problemas de refugiados y desplazados, lo que sólo es posible dentro del marco de la plena vigencia de los derechos humanos. Dicho examen, además, es de la esencia de la prevención, dirigida al mejoramiento de las condiciones de vida, así como de las instituciones nacionales que protegen los derechos humanos.[9]

  1. ¿Un futuro mejor?

Respecto al otro lado de la moneda, en definitiva, el acento de las discusiones actuales se ha colocado en el deber de los países de destino (en este caso los países europeos), de acoger a las personas que llegan a sus costas/territorios. Aunque el ideal es que las personas no tengan razón alguna por la cual huir de sus lugares de origen, una vez que esta situación se da la humanidad no puede quedarse incólume, sino que debe dar una respuesta protectora de los derechos de estas personas.

En ese sentido, existe el Sistema Europeo Común de Asilo (SECA). En ese sentido, la Directiva 2001/55/EC de dicho sistema plantea normas mínimas para otorgarles protección y equilibrar los esfuerzos de acogida entre los diversos Estados europeos en caso de afluencia masiva de personas. No obstante, este instrumento nunca ha sido aplicado.[10]

De acuerdo a la forma en la que se están desarrollando los hechos, todo parecería indicar que los refugiados, en las palabras de Blanche Dubois en Un tranvía llamado deseo, “dependen de la voluntad de extraños.” La “buena voluntad” de Alemania y de otros países no puede ser el hecho del que dependan estas personas para poder vivir. En definitiva, se debe poner en marcha el mecanismo del SECA y los Estados deben acordar una solución que respete y garantice los derechos humanos en juego. Lo ideal es la prevención, pero el conflicto armado en Siria y los actos terroristas de ISIS están aún lejos de culminar. Debemos luchar por la vigencia de los derechos humanos en Siria, pero no podemos, como respuesta, únicamente afirmar que esta situación nunca se debió dar.

[1] https://www.amnesty.org/es/latest/news/2015/09/syrias-refugee-crisis-in-numbers/

[2] FELLER, Erika. International refugee protection 50 years on: The protection challenges of the past, present and future, International Review of the Red Cross, vol. 83, n°. 843, 2001, p. 584.

[3] BRETT, Rachel y Eve LESTER, Refugee law and international humanitarian law: parallels, lessons and looking ahead, International Review of the Red Cross, vol. 83, n°. 843, 2001, p.715.

[4] VILLASANTE, Mariela, La humanidad naufragada: el drama de los refugiados de guerras en Europa y en América Latina. <http://idehpucp.pucp.edu.pe/comunicaciones/opinion/la-humanidad-naufragada-el-drama-de-los-refugiados-de-guerras-en-europa-y-en-america-latina/&gt;

[5] Al respecto, ver Corte IDH. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados. Opinión Consultiva OC-18/03 de 17 de septiembre de 2003. Serie A No. 18.

[6] LISTER, Tim, Eating toothpaste, avoiding gangs: Why migrants head to Mediterranean, <http://edition.cnn.com/2015/04/21/europe/mediterranean-boat-migrants-lister/&gt;

[7] BRAHIMI, Alia, The Evolution of Global Jihadism, Armed Conflict Survey, vol. 1, 2014, p. 24.

[8] EDWARDS, Alice. Crossing legal Borders: The Interface Between Refugee Law, Human Rights Law and Humanitarian Law in the “International Protection of Refugees”, en: Roberta Arnold & Nöelle Quévinet (eds.), International Humanitarian Law and Human Rights Law. Towards a New Merger in International Law, Martinus Nijhoff Publishers, 2008, p. 421.

[9] CANÇADO TRINDADE, Antonio Augusto, et al. Derecho internacional de los derechos humanos, derecho internacional de los refugiados y derecho internacional humanitario: Aproximaciones y convergencias. En 10= diez años de la declaración de Cartagena sobre refugiados: Declaración de San José sobre refugiados y personas desplazadas 1994: Memoria del coloquio internacional. NU Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR); Instituto Interamericano de los Derechos Humanos (IIDH); Costa Rica. Gobierno de Costa Rica, 1994, p. 28.

[10] MARINELLI, Chiara, La tragedia de los migrantes en el mar mediterráneo: ¿persecución penal o prevención que garantice los derechos humanos? <http://idehpucp.pucp.edu.pe/comunicaciones/opinion/la-tragedia-de-los-migrantes-en-el-mar-mediterraneo-persecucion-penal-o-prevencion-que-garantice-los-derechos-humanos/&gt;

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